Brasil atraviesa una conmoción nacional tras la masacre en Río de Janeiro: más de 130 muertos en operativo policial contra el Comando Vermelho
Un operativo del Batallón de Operaciones Especiales de la Policía (BOPE) en los complejos Penha y Alemão, en el norte de Río de Janeiro, dejó más de 130 fallecidos, el doble de la cifra inicialmente informada por las autoridades. La Defensa Civil retiró más de 60 cuerpos de la favela Penha, llevados a la plaza São Lucas por vecinos que reconocían a familiares y amigos entre los cadáveres.
C5N envió a su periodista Adrián Salonia para cubrir la situación en primera persona. Salonia describió que, pese a la tragedia, algunos sectores intentan retomar la rutina diaria: las escuelas reabrieron, la gente volvió a trabajar y se practicó actividad física, mientras los habitantes permanecen alertas ante posibles réplicas de violencia.
La periodista Juliana Dal Piva calificó el día como “uno de los más tristes” de su vida en Río, destacando que la ciudad turística vivió un encierro parcial durante la jornada y que el aeropuerto internacional reanudó operaciones con normalidad tras la interrupción.
Por su parte, la abogada Flávia Fróes, activista de derechos humanos, denunció ejecuciones sumarias en el operativo, con cadáveres que presentaban disparos en la nuca, puñaladas en la espalda y signos de tortura. Fróes lo definió como “la mayor masacre en la historia de Río de Janeiro” y presentó una denuncia ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos, solicitando peritos y observadores internacionales en la ciudad.

