El mercado laboral continúa siendo un desafío para la economía argentina, no solo por la caída de poder adquisitivo sino también por el alza en el desempleo-el más alto para un primer trimestre desde 2021, a la salida de la pandemia- así como también en la falta de creación de empleo de calidad. Un tercio de los especialistas en recursos humanos prevé reducir su plantilla en lo que resta del año y más de la mitad reconoce haber despedido empleados durante el primer semestre, según una encuesta de Bumeran.
Los indicadores hacia adelante, lejos de mejorar, siguen en deterioro: los analistas privados recalibraron sus proyecciones de crecimiento económico en 2025 y lo ubican debajo del 5%. Desde LCG y Equilibra avizoran un incremento cercano al 4,5%, Econviews proyecta un 4,2%, mientras que desde EcoGo también esperan un porcentaje cercano al 4% o «quizás algo por encima».
El recorte del crecimiento económico se da en medio de un estancamiento de los salarios, así como también una alta volatilidad en las tasas de interés y alza de la morosidad, que se traduciría en una posición defensiva que limitaría el otorgamiento de créditos al sector privado. En esa línea, Gonzalo Carrera, economista senior de Equilibra, aclaró a este medio que la última corrección la hicieron en julio, por lo cual no descartó que haya nuevos ajustes a la baja en breve. «Ya es un escenario bastante magro, dado que implicaría una economía prácticamente estancada en diciembre, en términos interanuales», acotó.
La informalidad afecta a más de 8,8 millones de personas en Argentina, lo que equivale al 41,8% de los empleados ocupados, según el último dato del mercado laboral de INDEC. De ellas, 5,5 millones son asalariadas sin aportes y 3,3 millones son trabajadores independientes no inscriptos en monotributo o autónomos.
El tipo de contratación de asalariados sin aportes comenzó una curva ascendente desde 2015, cuando había caído hasta el 32%, y llegó hasta el 36% en el primer trimestre de 2025. En el otro extremo, el empleo asalariado formal casi no creció desde 2011, que se explica principalmente por el estancamiento económico. Según un estudio del exMinisterio de Desarrollo Productivo, por cada 1% de crecimiento del PBI, el empleo formal en empresas aumentó un 0,7%, lo que equivale a unos 50.000 puestos de trabajo registrados.
Fuente: AMBITO

